Aquí me pongo a contar
motivos de un sentimiento
que no se puede explicar.
Y eso que no doy el tipo
del hincha que rompe piernas
por defender a su quipo.
Para entender lo que pasa
hay que haber llorado dentro
del Calderón, que es mi casa.
o del Metropolitano,
donde lloraba mi abuelo
con mi papá de la mano.
Con su voz espicialisima, si se puede decir, con esa tristeza tan onda, cantando "A trabajos forzados" en el Concierto
Básico para Canal+, grabado en el Circulo de Bellas Artes de MAdrid, el
5 de julio 2001 y que posteriormente fue editado en disco. La canción es un soneto de Antonio Gala musicado por A. Vega y que originalmente grabó Clara Montes (more)
A trabajos forzados me condena
A trabajos forzados me condena mi corazón, del que te di la llave. No quiero yo tormento que se acabe, y de acero reclamo mi cadena.
Ni concibe mi mente mayor pena que libertad sin beso que la trabe, ni castigo concibe menos grave que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia. Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia, porque, en este proceso a largo plazo, buscaré solamente la sentencia a cadena perpetua de tu abrazo.
Dicen que quiso ser Maradona, dicen que el tiempo que no perdona embiste a compás, dicen que caras, dicen que cruces, dicen que dicen que, en Barcelona, vuelve de luces José Tomás. Dicen que el miedo sabe a coraje, dicen que lleva en el equipaje bordado un as, dicen que el toro siempre habla en serio, dicen que ya se ha probado un traje de oro y misterio José Tomás. Dicen que viene gente de Francia, dicen que, cuando se da importancia, menos es más, dicen que mártires y leones, dicen que dicen que, en la distancia justa, se impone José Tomás. Dicen que sueña con Manolete, dicen que el quinto es un alcahuete con mucho gas, el diecisiete que se avecina dicen que sabe donde se mete por tomasinas José Tomás.
JOAQUÍN SABINA (EN INTERVIÚ)
ORO Y MISTERIO II
Dicen que el alma no se equivoca,
dicen que dice, cuando se embroca,
ni un paso atrás,
dicen que el duende se le embragueta,
que la cordura se le disloca
con la muleta
a José Tomás.
Ni posturitas ni legionario
ni capillitas ni partidario
de Satanás,
dicen que plancha, por naturales,
el ala ancha del relicario
de los cabales
José Tomás.
Saca la lengua a los lenguaraces,
dicen que nunca los kamikazes
dicen jamás,
Aguas Calientes cura y destierra,
dicen que no vino a hacer las paces
sino la guerra
José Tomás.
Dicen que yo me quito el sombrero,
que el mes de junio huele a romero
de Fierabrás,
dicen que en pie lo espera el verano,
dicen que sale del burladero,
montera en mano,
José Tomás.
De Gabriel García Márquez: "El FidelCastro que yo conozco"
"Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar."
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.
Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.
Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas...pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.
Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.
Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.
Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día.Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.
No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.
Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales- hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.
Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciable, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.
Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.
Si volviera a nacer, si empezara de nuevo, volvería a buscarte en mi nave del tiempo. Es el destino quien nos lleva y nos guia, nos separa y nos une a traves de la vida. Nos dijimos adios y pasaron los años, volvimos a vernos una noche de sábado, otro país, otra ciudad, otra vida, pero la misma mirada felina. A veces te mataria, y otras en cambio te quiero comer, ojillos de agua marina. Como hablar, si cada parte de mi mente es tuya y si no encuentro la palabra exacta, como hablar. Como decirte que me has ganado poquito a poco tu que llegaste por casualidad, como hablar. Como un pajaro de fuego que se muere en tus manos, un trozo de hielo desecho en los labios, la radio sigue sonando, la guerra ha acabado, pero las hogueras no se han apagado aun. Como hablar, si cada parte de mi mente es tuya, y si no encuentro la palabra exacta, como hablar. Como decirte que me has ganado poquito a poco, tu que llegaste por casualidad, como hablar. A veces te mataria y otras en cambio te quiero comer, me estas quitando la vida, como hablar...
Si me quieres querer, quiéreme ahora, no dejes el amor para mañana, vente conmigo antes de que la aurora entre como un tumor por la ventana.
Si me quieres querer, quiéreme hoy porque sabes que estoy desangrándome de ganas.
Si quieres olvidarme date prisa, no me consuela tu amistad, tu duda, mejor eran mis celos y tu risa, tu carne de alcanfor, mi fe desnuda.
Si quieres olvidarme, olvídame pero no me des más besos de Judas.
No me cuentes después, no me jures quizás, cuando pienses tal vez no me trates de usted, no me digas jamás, dale cuerda al reloj, corazón, cuando quieras volar; si la gente me llama Pasión por algo será…
Un tinto de verano, un bienmesabe, un marinero en tierra, una sandía, un zumo de melón con una llave para cenar en mala compañía.
No me obligues a entrar donde no cabe más que un alma gemela de la mía.
La famosa frase de "Tócala otra vez, Sam" nunca es pronunciada en la película, ni en la original ni en la doblada. Esa frase se hizo famosa por una película de Woody Allen.
La película es Sueños De Un Seductor. En ella Alan Felix, un hombre deprimido por la marcha de su esposa trata de sobreponerse a su soledad y a sus propias limitaciones imitando a Humprey Bogart.